La lectura y la obesidad infantil

Este fín de semana acudí a una charla-conferencia, organizada por el Gobierno de Oregón en colaboración con la Fundación IBERCOJA, que versaba sobre el tema “La lectura y la obesidad Infantil”. Para la ocasión, contrataron los servicios del conocido autor del último best-seller editorial “La lectura mata”, el neurociruelijano Don Tomás de Torquemada.

Como no estoy muy puesto en cuestiones de Neurociruelejía y mi comprensión anda achacosa y mi memoria, ¡ay los años!, no alcanza más allá de un par de megas, me llevé mi vieja grabadora. Así que tras paciente transcripción, esto es lo que allí se dijo.

Tiene la palabra Don Tomás de Torquemada – dijo la Consejera de Educación.

Señoras, señores, no me voy a andar con rodeos intelectuales: nuestros niños están en peligro. El consumo habitual de libros produce Obesidad Neuronal. El exceso de letra impresa se acumula de tal forma en los lóbulos parietales de la Fantasía que atasca los conductos de la comprensión lectora, lo que, sin duda, aumenta exponencialmente el riesgo de convertirse en mono como consecuencia del infarto y necrosamiento repentino de las glándulas Juiciosinas que son las que regulan nuestra racionalidad y sentido común.

El primer médico que describió la enfermedad fué el profesor Santiago Jamón y Cejal, en cuyo tratado “Comer Caperucitas perjudica seriamente la salud”, puede leerse: “… los niños comienzan por sentirse decaídos, tienen mareos; luego, tras dos o tres días, comienzan a rascarse los sobacos compulsivamente, se despiojan mutuamente en el recreo, se cuelgan de las lámparas del techo y hablan de un tal Tarzán para, finalmente, en el último estadio del proceso, quedar tarumbas e ineptos, como muy bien ha demostrado el informe PISA.”

No voy a engañarles; la enfermedad, de momento, no tiene cura, pero hay motivos para la esperanza. Yo y mi equipillo de investigación hemos conseguido  importantes avances: se trata de un DESLIBRIZADOR compuesto por un test de detección precoz y un par de herramientas que en algunos casos se han mostrado efectivas.

El test de detección precoz, de fácil uso por parte de los padres, es el siguiente. A la hora de la merienda, el papá o la mamá preguntará a sus hijos que qué quieren para merendar. Si los niños responden que un bocata de nocilla con nata montada, gozan de buena salud. Ahora bien, si responden “Mortadela y Filetón”, tendrán que hacer uso del kit de herramientas deslibrizadoras: el desatascador tipo ventosa o la sirga tubular de fibra de vidrio convenientemente esterilizada con salfumán.

El desatascador, con movimientos enérgicos, ha de aplicarse 5 minutos en la oreja izquierda si los niños son diestros, si son zurdos, cinco minutos en la oreja derecha. No se asusten por el amasijo de trozos de Blancanieves, enanitos, manzanas,  madrastras y príncipes  que puedan salir, no son contagiosos.

Si este método no funciona, tendrán que pasar al de la sirga. Introducida ésta por el conducto auditivo, irán empujándola suavemente hasta toparse con el tapón. Entonces, si el cerdito que ha construido el tapón es el más vago, bastará con soplar por la sirga; pero si el tapón lo ha construido el cerdito laborioso, tendrán que agarrar la sirga y empentar con un golpe fuerte y seco, con cuidado de no ensartar a sus hijos como si fueran un amuleto.

Este método que acabo de presentar no funciona con todos los niños, y, teniendo en cuenta que el Hipoclorito Sódico utilizado en algunos hospitales borra de los cerebros infantiles las tablas de multiplicar, en tanto la industria química encuentra un desatascador con menos efectos secundarios, la Consejería de Educación, de acuerdo con el informe de la Consejería de Sanidad, Bienestar Social y Familia, ha decidido poner en marcha las actuaciones que pasa a exponerles la Consejera.

 

Tras unos enfervorecidos aplausos, la Consejera dijo:

Señoras, señores, ante la gravedad del asunto la Consejería de Educación ha decidido lo siguiente.

Uno: Cerrar la Biblioteca Pública de Aragón  los sábados por la mañana y  las tardes en periodo veraniego. Ni que decir tiene que se ha desestimado la propuesta de los bibliotecarios que se ofrecían a abrirla los domiingos.

Dos: Durante 2013 no se destinará ni un solo euro para la compra de libros, dvds u otro material.

La salud de nuestros hijos es lo primero y no nos temblará el pulso si, llegado el caso, tuvieramos que cerrar las bibliotecas de los colegios. La epidemia avanza con paso firme y hay que detenerla como sea. Muchas gracias por su atención.

Entonces, entre los asistentes, hubo de todo; muchos aplausos, unas pocas de lágrimas y unas migillas de rabia.

 

Cuando salí a la calle encendí un pitillo y miré con tristeza a mi acompañante, Ingrid Bergman, la de Casablanca. Entonces ella me dijo:

No te preocupes Rick, siempre nos quedará París, Puerto Venecia, Augusta, Plaza o la Grancasa. Me han dicho que pronto abrirán hasta los domingos.